Arte y cultura

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Crear el entorno adecuado

La iluminación para el arte y la cultura requiere un delicado equilibrio entre las necesidades de las personas, los artefactos y la arquitectura. También exige una fina apreciación del dramatismo y las emociones, así como capacidad para equilibrar los deseos y las necesidades de los creadores o artistas frente a los requisitos de seguridad y rendimiento visual del público general.

Cuando se trata de iluminación dentro de teatros y salas de música es importante que la luz en bares y espacios públicos ayude a crear y preservar un ambiente que ayude a las personas a adoptar un actitud receptiva ante la inminente actuación y que este sentimiento se conserve durante los entreactos. Esto exige un cierto grado de flexibilidad en la instalación de iluminación para permitir su ajuste y adaptarse así a programas de ocio tanto animados como más contemplativos.

En todos los tipos de espacios diseñados para el arte y la cultura se debe tener cuidado de garantizar el equilibrio de la luminosidad. Con el paso de la gente entre zonas exteriores que pueden tener un alto nivel de luz ambiental, a través de áreas de recepción y dentro del interior del edificio, la luminosidad irá descendiendo y esto es algo que hay que controlar para proporcionar una experiencia segura y agradable. Muchas galerías de arte y edificios históricos tienen zonas interiores con abundante luz natural junto a otros espacios con muy poca o ninguna debido a casualidades arquitectónicas o porque se han diseñado así, y estos contrastes de luminosidad necesitan controlarse con cuidado para evitar la fatiga y la incomodidad visuales.

En todas las áreas, se debe pensar en los niveles generalmente bajos de iluminancia para mantener el interés visual posiblemente mediante el brillo de lo más destacado o la cuidadosa iluminación de los puntos de interés, proporcionando «destello» visual y riqueza en entornos posiblemente oscuros.

Mejor práctica

La iluminación de obras de arte exige una consideración cuidadosa de las necesidades de conservación del artefacto y las intenciones del artista. Una iluminación inadecuada puede dañar obras de arte delicadas como pinturas o telas. Tener en cuenta el tiempo de exposición y los bajos niveles de iluminación ambiental con un espectro cuidadosamente controlado de la luz puede garantizar la conservación de los artefactos para disfrute de las generaciones futuras. Se debe tener cuidado no solo con el tipo general de obra de arte sino también con su composición física. Por ejemplo, las herramientas y técnicas pictóricas han variado con el paso del tiempo y también según el medio (óleo, acuarela, al fresco, etc.) y las distintas composiciones de la pintura usada responden a la luz de diferente manea, por lo que cada una de ellas requiere unas medidas concretas de conservación. Para las obras de arte con formas y texturas intencionadamente definidas, como las esculturas, los juegos de luz y sombras impuestos por la iluminación, tanto la natural procedente de la luz del día como la artificial de la luz eléctrica, impondrán una forma de iluminar la obra de arte que puede contradecir las intenciones originales del artista. Por tanto se necesita prestar especial atención al flujo de luz para garantizar que la iluminación esté en armonía con el artefacto. En el informe técnico de la CIE (CIE 157:2004 - control de daños a los objetos de los museos por radiación óptica) se puede hallar asesoramiento sobre los niveles de iluminación necesarios para la conservación de las obras de arte.

La iluminación de teatros y salas de concierto debe usar algunos de los conceptos procedentes de la iluminación de establecimientos minoristas y de hostelería con áreas definidas de movimiento y zonas de tranquilidad alrededor de los espacios de circulación desde los centros de servicio de atención al cliente.

En todos los espacios la iluminación debe ser una guía que dirija a los visitantes a los puntos clave o a lo largo de unas rutas concretas de lo que podría ser una red de áreas grandes y con mucha afluencia de público. La iluminación debe disponerse en capas con una iluminación general que brinda un nivel de luz de fondo adecuado para el movimiento y la orientación seguras y otra iluminación de relieve que acentúe los artefactos y puntos de interés más importantes.

Asumir el control

La iluminación debe controlarse a través de un conjunto de escenarios definidos. Para los teatros y las salas de conciertos estos podrían ser la entrada antes de un espectáculo, una escena durante una actuación, los entreactos y la salida después de la función. En las galerías de arte estos escenarios podrían estar muy localizados según las obras de arte y la configuración de la exposición pero podrían incluir un alumbrado que permita las comprobaciones antes de la apertura general, durante los horarios públicos, además de tareas de comprobación y limpieza después del cierre y una iluminación de bajo nivel por motivos de seguridad.

Mientras que el encendido y apagado de las luces usando detectores de presencia puede que no resulte apropiado en muchas áreas, el uso de una función de pasillo, que regule las luces a un nivel fijo cuando no haya gente podría generar unos importantes ahorros energéticos a la vez que se conserva el ambiente y la función del espacio. Para áreas que se utilizan de forma intermitente, como baños y zonas administrativas, se puede utilizar la detección de presencia para evitar la activación de luces innecesarias en lugares vacíos.

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