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Iluminación residencial

  • Residential Lighting

Crear el entorno adecuado

El mayor requisito de la iluminación residencial es la flexibilidad. Un espacio residencial puede dividirse en dos funciones principales:

  • Zonas de relajación como salas de estar, comedores o dormitorios
  • Zonas funcionales como cocinas y áreas de trabajo, por ejemplo, lavaderos

Lo ideal es que la iluminación no cree habitaciones ni espacios individuales sin conexión entre ellas, sino que debe mantener el equilibrio y la continuidad entre las distintas zonas. Esto es particularmente cierto en los espacios abiertos con pocas paredes internas. También debe permitir unos espacios que puedan cambiar su función de la relajación a la funcionalidad, por ejemplo, un dormitorio que también sirva de zona de trabajo en cuarteles militares o residencias estudiantiles.

Mejor práctica

La consideración más importante es la flexibilidad, permitiendo que la iluminación y el ambiente varíen según las distintas necesidades y estados de ánimo. La mejor manera de lograrlo es distribuyendo la iluminación a capas, proporcionando un nivel de luz ambiental general que se complemente con iluminación local o de tarea. La iluminación local debe colocarse según el mobiliario de las salas y lo ideal sería que proporcionase un toque más personal y hogareño al espacio.

En aquellas áreas en las que los ocupantes tengan una movilidad limitada se debe prestar especial atención para evitar todo deslumbramiento y parpadeo que pueda crear incomodidad. Si hay grandes áreas con ventanales, la iluminación debe ajustarse según los niveles de luz natural. En muchos espacios esto permitirá la reducción de los niveles de iluminación como respuesta a la luz natural entrante, pero en algunas aplicaciones donde haya ancianos o personas con deficiencias visuales esto puede exigir un nivel más alto de iluminación ambiental para reducir el deslumbramiento que se percibe y la confusión visual mediante grandes contrastes entre los grados de luminosidad externos e internos. Cuando haya personas con deficiencias visuales se debe extremar las precauciones para proporcionar orientación a través de la iluminación y mostrar claramente cualquier obstáculo o posibles peligros. Se debe recordar que en muchas de las enfermedades mentales que sufren los ancianos la luz viva llama la atención y, por tanto, el uso de la iluminación debe dar significado al espacio.

Todas las luminarias accesibles deben poder tocarse con seguridad, tanto en lo que respeta a su temperatura de superficie como también a cualquier borde o saliente afilado que pudiera ocasionar daños físicos.

Asumir el control

La flexibilidad es importante y, por tanto, se debe facilitar la creación de escenarios permitiendo la activación de la iluminación correcta según se necesite. Esto resulta importante en las áreas comunes donde se necesita crear iluminación para las horas de las comidas, las actividades de ocio, etc. y en los dormitorios donde unos mandos sencillos deben ser accesibles desde puntos clave como la entrada o la cama. Lo ideal es que la iluminación sea brillante y estimulante por las mañanas y más atenuada y relajante por las noches.

Los mandos de regulación deben permitir la reducción de los niveles de luz durante la noche para fomentar la calidad del sueño, y también en áreas con una cantidad considerable de luz natural durante el día. Los paneles de control deben estar iluminados para poder hallarlos fácilmente en la oscuridad sin introducir luz molesta.

En las zonas exclusivas de personal se debe utilizar detección de presencia para evitar la activación de iluminación innecesaria cuando no se estén utilizando.

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